Un odio mutuo.

Los días pasaban mas rápidos que de costumbres y mis ojos no denotaban la paz interior que días atrás tenia ¿Que pasaba? ¿Porque me siento tan intranquila ahora?
Solo una persona podía ponerme así, una persona de la que aun no había logrado zafarme, era el, me seguía torturando como si aun existiera. Le había cerrado todas las puertas, pero el encontraba una ventana, un hueco, algún pequeño lugar por donde volver a entrar...

-¿Porque me haces esto? ¿Acaso te gusta verme mal? ¡Sal de mi vida! ¡Procura nunca volver! ... Y si te vas a marchar hazlo de todos lados, hasta de los rincones de mi corazón. 

No paraba de gritarle esto a la nada mientras las lagrimas mas amargas salían de mi, no sabia que hacer con esto que sentía, mi día a día era mas pesado, nunca nada me había dolido tanto como esto, la idea de no saber nada me estaba volviendo loca, la idea de no tener una respuesta me carcomía cada vez mas rápido, bastaban solo unos minutos para deshacerme en lagrimas cayendo al suelo como una naufraga con sed. Debía salir a ponerle un fin a este dolor, pero ¿COMO?... Odiaba tanto mi cobardía, pero sobre todo lo odiaba a el cada día mas, ¿porque el no pudo ser igual a los demás, porque no pudo entrar y salir cuando así se lo ordene?

No eramos muchachos, tampoco seguíamos siendo los mismos que se amaban a morir, eramos dos desconocidos con recuerdos en común y un odio mutuo, un odio mutuo... Un odio que apareció como consecuencia de un amor a morir, a causa de la felicidad del uno sin el otro, un odio que nos mataba a ambos por dentro, un odio que es y sera mutuo hasta el día en que ambos aceptemos dejarnos ir de la vida del otro.


Comentarios